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sábado 2 de febrero de 2008

¿Conoces el principio 10/90?.


Puede que ya conozcas a Stephen Covey por su magnífico libro "Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva". En esta ocasión quiero compartir contigo lo que él ha denominado el Principio 10/90.

"El 10% de la vida está relacionado con lo que nos pasa, y el 90% de la vida está relacionado con la forma cómo reaccionamos ante eso que nos pasa".

¿Qué significa esto?. Significa que tan sólo un 10% de las cosas que te pasan en la vida están fuera de tu control. Es decir, puedes influir directamente en el 90% de todo lo que te ocurre.

Es un canto de esperanza para quienes se sienten superados por las circunstancias de la vida.

Tú decides cómo reaccionar ante ese 10% de las cosas que te ocurren y que no tienes posibilidad de evitar.

Algunos ejemplos:

Puede que hayas perdido tu empleo. Pero enfadarte contigo mismo y con todos los que te rodean no mejorará las cosas. Utiliza esa energía para encontrar un trabajo mejor.

¿La carretera está atascada y no vas a llegar a tiempo?. Maldecir y golpear el volante no van a conseguir otra cosa que aumentar tu enfado. Aprovecha para disfrutar del paisaje.

Puedes añadir tantos ejemplos como quieras, descubrirás que siempre se cumple la proporción 10/90.

No, no digo que sea fácil. Pero te puedo asegurar que conocer este Prinicpio y tratar de aplicarlo siempre que puedas te ayudará a reducir tu nivel de estrés y te evitará muchos dolores de cabeza.

Pon en práctica el Principio 10/90 y cuéntame qué tal te ha funcionado. Comparte tu experiencia enviando un mensaje a rosanapereira@tess-on.com

domingo 20 de enero de 2008

Consigue tus metas en cuatro pasos.

METAS PARA TRIUNFAR

1. ¿Qué te gustaría hacer, ser o tener?

Ante de comenzar a planificar cómo alcanzar tus metas debes tener claro a dónde quieres llegar. Somos lo que somos y estamos donde estamos por las decisiones que hemos ido tomando a lo largo de nuestra vida, por pequeñas que éstas hayan sido. De modo que, si no estás en el lugar que te gustaría estar, es el momento de que pienses en ello.

Haz una lista de todo aquello que te gustaría hacer, ser o tener.Tus metas deberían incluir todas las áreas de tu vida: mental, física, profesional, familiar, social, financiera (económica) y espiritual. No censures ninguna idea que te venga a la cabeza. Te aconsejo que escribas la lista en un folio. Más adelante podrás depurar el listado.

Al dejar todo por escrito, te exiges más concentración y queda grabado más profundamente en tu mente. Al escribir las metas estás dando una dirección a seguir al lado izquierdo de tu cerebro y se libera la imaginación creativa que reside en el hemisferio derecho.

Es perfectamente legítimo que en tu listado aparezca el dinero, pero no de

be ser un fin en sí mismo, ya que el dinero por sí solo no da la felicidad, sino que suele ser el resultado del trabajo y del servicio. Por tanto, el dinero es una meta deseable, pero no la medida de la felicidad.

Cuando hayas completado tu lista déjala "reposar" unos días, incluso una semana. Durante ese tiempo ten a mano una libreta para ir anotando todo aquello que llegue a ti desde tu hemisferio derecho, tu parte creativa.

2. ¿Cómo reconocer qué metas son realmente importantes para ti?

Recupera nuevamente tu lista. Somete cada una de las metas que habías escrito en el folio al siguiente test:


a) ¿Es ésta realmente mi meta?


¿Quiero conseguir esta meta porque es lo mejor para mí o porque otros creen que es lo mejor para mí? Por ejemplo, ¿Quiero ese coche porque realmente lo necesito o porque es el coche que todos desearían tener?

b) ¿Es esta meta moralmente correcta y justa para todos losi mplicados?

Por ejemplo, cuando estés en condiciones de gastar dinero pregúntate: ¿Es moralmente correcto y justo para todos los implicados que yo me compre esto? ¿Comprar esto me acercará o me alejará de mi principal objetivo en la vida? Comprobarás que muchas de las cosas que compras pensando que las necesitas, son en realidad compras inútiles.

Todos deseamos las pequeñas cosas de la vida porque pensamos que nos darán mayor felicidad, pero lo cierto es que esas cosas aumentan momentáneamente nuestro placer, pero no nos hacen más felices.

c) ¿Me puedo comprometer emocionalmente con esa meta?

Las personas somos seres emocionales, no racionales, ni lógicos. Por muy adecuada que te parezca una meta, si no te sientes emocionalmente atraído por ella, es mejor que la descartes de tu lista. Como decía Anatole France: "Para lograr grandes cosas, no solo debemos actuar, sino soñar; no sólo planear, sino creer".


d) ¿Creo que intelectualmente podré alcanzar esa meta?


Debe haber compromiso emocional pero también convencimiento de que podemos conseguirlo. Es evidente que te puedes plantear casi cualquier meta que se te ocurra, pero aquellas que están más lejos de tu situación actual te exigirán más tiempo, persistencia, coraje y pasión que las razonablemente más cercanas.


Aún así, debes persistir cualquiera que sea la meta, si no lo consigues a la primera estarás creciendo y aprendiendo del esfuerzo realizado.

Consejo: las mejores metas son las que te resulten estimulantes y posibles.


3. ¿Cómo deben ser tus metas?

a) Grandes


Muchas veces tenemos grandes sueños y desistimos, porque creemos que no los conseguiremos. Una buena meta debe estar fuera de tu alcance, pero no lejos de tu vista.

b) De largo plazo


Siempre van a aparecer problemas cuando te dispongas a trabajar por alcanzar tus metas. Cuando tienes metas a largo plazo puedes ver los problemas como granos de arena. Si no eres capaz de ver más allá de la situación actual, los problemas se convierten en toda la playa.
Necesitas de algunas metas a largo plazo, pues así, con objetivos a largo plazo, evitarás deprimirte. Llega hasta donde puedes ver y, desde allí, siempre podrás ver más adelante.

c) Diarias y pequeñas


Para conseguir las metas a largo plazo debes someterte a la disciplina de ir consiguiendo pequeñas metas diarias.


Algunas de esas pequeñas metas deben ser continuas (como mejorar o construir la autoimagen, obtener educación adicional, ser mejor marido o esposa, padre o madre...) Algunas son metas para toda la vida y nunca llegarás a alcanzarlas por completo (aprender). Otras deberás alcanzarlas con ayuda o consejo de otras personas (por ejemplo, para adelgazar puedes necesitar un médico o un asesor).

d) Específicas


Define tus metas de manera que puedas medir si las cumples o no. Por ejemplo, en lugar de decir "voy a hacer más ejercicio", di "los lunes, miércoles y viernes iré andando al trabajo" De esta forma te será más sencillo cumplir con tus objetivos y conocer en qué no estás cumpliendo con tus metas y "cuánto" te alejas de tu objetivo.

4. ¿Cómo pongo en práctica lo que he aprendido?

Cada noche, antes de irte a dormir, enumera cinco cosas que debas hacer al día siguiente. Cuando asumes la responsabilidad de tus actos, las cosas comienzan a suceder en tu vida.

Los pequeños esfuerzos diarios son los que te llevarán al éxito.Comienza dedicando diez minutos al día a tus metas y, cuando te encuentres a punto de desistir por la falta de resultados, piensa que el éxito puede ocurrir en el minuto siguiente.

Si piensas que las cosas van mal, tiendes a empeorarlo todo, y cuando piensas que van bien tiendes a hacer las cosas cada vez mejor. Lo cierto es que todo ocurre en tu mente. Cuando todo está bien en tu mente, es más fácil que persistas hasta que aparecen los resultados. Cuando inicias algo con toda tu fuerza, y comienzaa fluir, entonces te ocurren cosas maravillosas.

Puedes superar la ineficiencia, las frustraciones y el fracaso si piensas que los posibles fallos que (inevitablemente) ocurren al principio son sólo experiencias que te ayudarán a crecer y que te servirán de entrenamiento.

Sé optimista y realista.

Rosana Pereira

Un sencillo truco para que cautives a la gente de forma inmediata.



Recientemente se ha descubierto un grupo de neuronas en el cerebro que son las responsables del reconocimiento de caras y expresiones en los demás. Se conocen con el nombre de neuronas espejo.

Seamos conscientes o no, nuestras neuronas reaccionan a las caras que tenemos en frente como si fueran un auténtico espejo.

El reconocimiento de la sonrisa está programado en el cerebro y le indica a la otra persona que no somos una amenaza para ella y que queremos que nos acepte.

Todo lo contrario ocurre cuando fruncimos el ceño. Los demás perciben el gesto como una amenaza o como una muestra de rechazo hacia ellos.

Si sonríes causarás sentimientos positivos tanto en la persona que tienes delante como en ti mismo, y la gente siempre quiere estar con quien le hace sentirse bien.

Si no tienes el hábito de sonreír, comienza a adquirirlo hoy mismo.

¿Te has sentido identificado con este artículo? ¿Te resulta fácil sonreir o eres más bien de los que fruncen el ceño de habitual? Escríbeme a rosanapereira@tess-on.com y comparte tu experiencia.

sábado 8 de diciembre de 2007

¿Que le pides al 2008?

Se acerca el final del año 2007 y se abre un período de reflexión acerca de lo que nos ha ocurrido en los meses pasados: las metas que hemos logrado, los sueños alcanzados, las ilusiones recuperadas...

Es también el momento de sentarse a pensar en aquello que aún anhelamos y que, año tras año, vamos aplazando por (aquí puedes elegir tu propio motivo): pereza, desidia, miedo, falta de tiempo, falta de confianza, otras prioridades, etc.


Si nunca encuentras el momento ideal...

Si este es tu caso, si eres de esas personas que tienen la mala costumbre de aplazar el momento de conseguir sus sueños, si crees que nunca es el momento ideal... no te preocupes, es un mal muy generalizado, pero se puede cambiar. Desde aquí quiero animarte para que el 2008 sea TÚ año.

No por ser frecuente es un buen hábito el de aplazar indefinidamente nuestras metas. Esta es la razón por la que quiero compartir contigo una historia que he recibido por correo pero que ya conocía hace tiempo.


Soltar la cuerda:

Jorge y un grupo de amigos montañistas deciden escalar un peligroso pico, pese a que una tormenta se acercaba. Por desgracia, la fuerte tormenta los sorprende en pleno ascenso y son golpeados por el viento y la nieve. Colgados a duras penas en una escarpada pared nada pueden hacer y pronto cae la noche.

Empiezan a congelarse lentamente y, de repente... ¡pánico!... uno de los montañistas se desprende y arrastra en la caída al resto de los compañeros que están agarrados de la misma soga.

Golpes, rebotes, dolor, oscuridad...

Finalmente, Jorge recupera el sentido colgado en el vacío y en medio de la más completa oscuridad. Grita... pero nadie responde a su llamada. Intenta agarrarse de algún saliente, pero sus manos y pies sólo encuentran el vacío. Sabe que pronto va a morir congelado y decide elevar una plegaria:


- "Señor... tengo miedo... ayúdame a salvarme..."- De repente una voz resuena en sus oídos.
- "Jorge, suéltate de la soga..."- Jorge duda, no sabe si se trata de una ilusión auditiva en su propia cabeza.

¿Soltarse de la soga? eso sería una muerte segura. ...

Pasada la tormenta el equipo de rescate se sorprendió al ver al montañista muerto colgando de una soga a escasos centímetros de una plataforma que perfectamente le hubiese servido de apoyo y resguardo hasta que finalizase la tormenta

Si tienes un sueño ve por él. No dejes que muera congelado a escasos centrímetros del éxito. Escucha a tu corazón y el 2008 te traerá todo aquello que le pidas con pasión y esperanza.

¡Ten fe en tí y el mundo se rendirá a tus pies!

Los hijos no obedecen... imitan

¿Cuantas veces te has visto en la necesidad de dar ejemplo con tus actos a tus hijos? Es una situación que nos ocurre a menudo. Si no supiésemos que la lección que van a aprender no es la que deseamos enseñar... en más de una ocasión daríamos rienda suelta al pequeño ser incívico que todos llevamos dentro.

La semana pasada, como tantos otros sábados, acompañamos a Ángel, nuestro hijo de 10 años y a su equipo de baloncesto, a jugar un partido contra el equipo de un pueblo vecino.

En un momento del partido, por un error en el marcador, al equipo contrario le sumaron dos puntos que no habían marcado. Era el primer partido de la temporada en el que nuestro equipo iba por delante.

Temiendo la que se podía armar cuando advertimos el error se me ocurrió decir a la madre que estaba a mi lado:

"vamos a dejar de protestar, no es ésta la imágen que queremos que nuestros hijos tengan de nosotros".

Y como un reguero de pólvora se extendió la idea y cambiamos nuestras protestas por un generoso: por esta vez os vamos a dejar ganar...

Si decimos a nuestros hijos que hay que jugar para divertirse no podemos después comportarnos nosotros, los padres y madres, como si nos fuera la vida en el resultado. Los hijos no obedecen, imitan.

Al final el equipo contrario consiguió ganar el partido por dos puntos, pero la victoria moral de esa mañana de sábado fue nuestra y de nuestros hijos.

viernes 30 de noviembre de 2007

Y tú, ¿a qué le temes?

En mi tierra hay un dicho que hace refencia a que todos, por el simple hecho de ser personas, tenemos miedo. El miedo ha servido anuestros antepasados para sobrevivir en un mundo lleno de animales salvajes y otros peligros.

Pero ahora, en la comodidad de nuestras vidas y en la seguridad de nuestros hogares... ¿a qué le tememos las personas?

Tres niveles de miedo.

El nivel I, que se divide a su vez en dos tipos de miedos: el que simplemente sucede (envejecimiento, catástrofes naturales, la muerte, los accidentes... y, como no, EL CAMBIO) el que exige que actuemos (tomar decisiones, usar el teléfono, hablar en público, cometer errores, hacer amigos, conducir...)

En el nivel II se encuentran los miedos relacionados con nuestroestado mental interior. Reflejan nuestro sentido del yo y nuestracapacidad para enfrentarnos a las situaciones externas (rechazo,éxito, fracaso, impotencia, sentirse engañado, ser desaprobado,perder la buena imágen...)

En el nivel III, se encuentra un único miedo, pero que es responsable de todos los demás: Miedo a no poder enfrentarnos a loque la vida nos pone delante. Sí, así de sencillo. Todos nuestros miedos se reducen a ser capaces de manejar las diferentes situaciones de la vida.
Según esto todos los miedos del nivel I sólo son el miedo a: no poder afrontar una enfermedad, no poder afrontar la soledad, no poder soportar la idea de perder el empleo...
Los miedos del nivel II se reducen a: no poder enfrentarse al éxito, no poder afrontar un fracaso, no poder afrontar un rechazo...

Por tanto, si estamos convencidos de poder afrontar cualquier cosa en la vida, por qué deberíamos temer.

Aunque pueda parecer una trivialidad, lo que se desprende de esta idea es que, si quieres dejar de tener miedo, no tienes que enfrentarse al mundo entero, lo único que debes hacer es aumentar tu confianza en tu capacidad para afrontar cualquier cosa que sepresente en tu vida.

Cambiar al jefe que te despide es difícil, pero aumentar la confianza que tenemos en nosotros mismos está anuestro alcance.

¡Cree en tí!

lunes 15 de octubre de 2007

La dificultad de cambiar




Es difícil cambiar. Esta es una verdad de sobra conocida porque a todos en algún momento nos ha costado salir de nuestra rutina y aceptar nuevas perspectivas. Incluso cuando atisbamos que nos irá mejor si introducimos algún cambio en nuestras vidas por pequeño que sea. Entonces,

¿Por qué nos resistimos a modificar nuestros hábitos?

Las personas nos movemos principalmente en dos direcciones: para evitar el dolor o para conseguir placer. Dependiendo de cada circunstancia o momento iremos en una o en otra de esas dos direcciones. Hay personas con tendencia a ir siempre hacia una de esas direcciones con preferencia sobre la otra.

¿Cuál es su estilo preferido?

Cuando se le plantea un problema ¿tiende a actuar para reducir el dolor o por el contrario busca la solución que le proporcione mayor placer?. Pongamos un ejemplo para saber de qué estamos hablando. Imagine que ya no soporta más su trabajo. Las relaciones con sus compañeros están deterioradas y su jefe no parece tenerle confianza. En esta situación usted puede plantearse buscar otro trabajo o resistir haciéndose fuerte contra viento y marea. Si en su esquema mental predomina "evitar el dolor" no actuará y se mantendrá en su sitio hasta que la situación sea tan insostenible que permanecer en el trabajo le suponga mayor dolor que buscar un traslado.

Si por el contrario su esquema mental predominante es la "búsqueda de placer" es más probable que renuncie a su puesto en cuanto aparezcan los primeros problemas y se plantee nuevas posibilidades que le ofrezcan mejores condiciones.

Esto explica por qué hay personas que se resisten a salir de situaciones que desde un punto de vista objetivo son perjudiciales para ellas. Aún no han alcanzado el grado en que el dolor de continuar es mayor que el de cambiar. Esto también explica por qué tantas parejas mantienen relaciones que suponen la mutua destrucción para ambos.

Para que ansiemos el cambio y encontremos las fuerzas suficientes para llevarlo a cabo, debemos trabajar en buscar todas las ventajas que nos reportará modificar nuestra conducta o salir de la situación en la que nos encontramos. Nadie hace el esfuerzo de cambiar un hábito si las ventajas que va a obtener no superan con mucho las circunstancias actuales.